PROYECCIÓN DEL SUEÑO
Siempre que nos dormimos todo acaba,
sólo que despertamos cada vez,
de día o de noche en un talvez
sin mañana ni ayer que menoscaba.
Mientras llega, la muerte nos alaba
porque admira la vida y su altivez,
mas de pronto sufrimos un traspiés
y la muerte sonriendo cava y cava.
Morirse no es dormir ni viceversa
pero algo del sueño nos atañe
y con ojos abiertos nada vemos.
(La muerte tiene cara dulce y tersa,
su mano te enamora aunque se ensañe
y alcánzasla sin velas y sin remos.)
Espacio de Roberto Luzcando, poeta, narrador y ensayista panameño nacido en 1939. Profesor de Lengua y literatura española, ganador en cinco ocasiones del Premio Nacional de Literatura "Ricardo Miró", del Premio "Vicente Aleixandre", en Sevilla, España y del "Pablo Neruda", en Guayaquil, Ecuador. Actualmente dirige la Revista Nacional de Cultura, del Instituto Nacional de Cultura.
lunes, 23 de marzo de 2009
jueves, 19 de marzo de 2009
POEMA DEL HIJO QUE VENDRÁ
Tendrá tus ojos,
tu sonrisa linda.
Como tú, amará la vida,
las rosas rojas, los poemas.
Como yo, amará el atardecer,
el mar, las cosas bellas.
Ya siento
su llanto diminuto,
sus manitas traviesas,
el tenue latido
de su corazón en flor.
Será nuestro pequeño amanecer.
Si es niña,
esa esperanza que germina,
tendrá nombre de princesa:
se llamará como tú.
Si es niño,
ese capullo que crece en ti
tendrá nombre de poeta
y no será triste como yo.
Será nuestro pequeño amanecer.
Mi testamento de amor
para que nunca me olvides.
Y con sólo mirarlo
se encenderá tu rostro
y sabrás cuánto te quiero,
como te quiero ahora
y en la hora
(¿recuerdas?)
de nuestro amor, amén…
Tendrá tus ojos,
tu sonrisa linda.
Como tú, amará la vida,
las rosas rojas, los poemas.
Como yo, amará el atardecer,
el mar, las cosas bellas.
Ya siento
su llanto diminuto,
sus manitas traviesas,
el tenue latido
de su corazón en flor.
Será nuestro pequeño amanecer.
Si es niña,
esa esperanza que germina,
tendrá nombre de princesa:
se llamará como tú.
Si es niño,
ese capullo que crece en ti
tendrá nombre de poeta
y no será triste como yo.
Será nuestro pequeño amanecer.
Mi testamento de amor
para que nunca me olvides.
Y con sólo mirarlo
se encenderá tu rostro
y sabrás cuánto te quiero,
como te quiero ahora
y en la hora
(¿recuerdas?)
de nuestro amor, amén…
miércoles, 11 de marzo de 2009
ELEGÍA POR ANEL OMAR
La Patria tenía otro hijo
que se llamaba Omar.
Otro hijo de luces
y corazón inmensurable.
¡Oh-mar-donde-se-ahogaba
la-noche-del-abandono!
Ahora eres lámpara y altura
para que suba y se alumbre
la memoria de cada panameño
a quien cultura y ternezas
repartías como monedas
de la propia Patria,
hoy por ti desolada,
porque la Patria también te llora,
Anel Omar sin fronteras,
pintor de azules firmamentos,
poeta del color,
caballero sin escudos
que incansable caminaste
los senderos del Istmo
para llevar música y libros
a distantes panameños que te amaron
y con ternura abrazaste
con palabras y con hechos,
pintor de las carencias,
pintor de los rostros tristes
que llenaste de jilgueros
la oquedad de su esperanza.
La patria tiene otro hijo
que se llama Omar.
Ahora estos dos omares,
cuidarán nuestros dos mares,
uno en el Atlántico,
otro en el Pacífico,
los dos en el universo.
La Patria tenía otro hijo
que se llamaba Omar.
Otro hijo de luces
y corazón inmensurable.
¡Oh-mar-donde-se-ahogaba
la-noche-del-abandono!
Ahora eres lámpara y altura
para que suba y se alumbre
la memoria de cada panameño
a quien cultura y ternezas
repartías como monedas
de la propia Patria,
hoy por ti desolada,
porque la Patria también te llora,
Anel Omar sin fronteras,
pintor de azules firmamentos,
poeta del color,
caballero sin escudos
que incansable caminaste
los senderos del Istmo
para llevar música y libros
a distantes panameños que te amaron
y con ternura abrazaste
con palabras y con hechos,
pintor de las carencias,
pintor de los rostros tristes
que llenaste de jilgueros
la oquedad de su esperanza.
La patria tiene otro hijo
que se llama Omar.
Ahora estos dos omares,
cuidarán nuestros dos mares,
uno en el Atlántico,
otro en el Pacífico,
los dos en el universo.
viernes, 6 de marzo de 2009
POEMAS SUELTOS
1.
Sigamos, sigamos
así,
haciendo nada.
¿Llegará el segundo,
el minuto, la hora, el día
cuando contaremos
más niños en las cárceles
que en las escuelas?
2.
¿Llegará el instante
cuando hablar o callar
será lo mismo,
cuando ver o no,
cuando amar o no,
cuando todo o nada
igual será?
3.
¿Es Dios una mentira
del Hombre
o es el Hombre
una mentira de Dios...?
4.
Todo rueda en el universo,
ruedan los planetas,
como sueltos y múltiples
testículos de Dios,
ruedan las cabezas
de los hombres malos,
pero también las de los buenos
que no pudieron o no supieron
defenderse.
1.
Sigamos, sigamos
así,
haciendo nada.
¿Llegará el segundo,
el minuto, la hora, el día
cuando contaremos
más niños en las cárceles
que en las escuelas?
2.
¿Llegará el instante
cuando hablar o callar
será lo mismo,
cuando ver o no,
cuando amar o no,
cuando todo o nada
igual será?
3.
¿Es Dios una mentira
del Hombre
o es el Hombre
una mentira de Dios...?
4.
Todo rueda en el universo,
ruedan los planetas,
como sueltos y múltiples
testículos de Dios,
ruedan las cabezas
de los hombres malos,
pero también las de los buenos
que no pudieron o no supieron
defenderse.
jueves, 5 de marzo de 2009
PAISAJE DE FEBRERO DEL 2009
Pasa un muchacho
con una patineta al hombro
en vez de una guitarra
o un violín.
Pasa un muchacho.
Sin nada
hubiera
sido
mejor.
Tarareando un “reggae”
en antinotas musicales
en vez de una balada
de Manuel Alejandro
o cualquier canción
de Manzanero.
Sin nada
callado
hubiera
sido
mejor.
(Todavía resuenan y resuenan
las infi notas
de aquél anti vivo
encima del runrún lejano
de su patineta al viento.)
Pasa un muchacho
con una patineta al hombro
en vez de una guitarra
o un violín.
Pasa un muchacho.
Sin nada
hubiera
sido
mejor.
Tarareando un “reggae”
en antinotas musicales
en vez de una balada
de Manuel Alejandro
o cualquier canción
de Manzanero.
Sin nada
callado
hubiera
sido
mejor.
(Todavía resuenan y resuenan
las infi notas
de aquél anti vivo
encima del runrún lejano
de su patineta al viento.)
miércoles, 4 de marzo de 2009
MASOCH*
Masoch que gozas con la abierta herida
que la feroz humanidad enseña.
(Es su propia maldad que lo hace leña,
este hombre deshumano, zombi en vida).
Masoch que has disfrutado tu querida
daga mortal de facies halagüeña:
por siglos y por siglos clama y sueña
herir el ave cuando está dormida.
Masoch que intentas diablizar: te alerte
la noche masoquista y te bendice
en su negro misal de mal agüero.
Masoch que compras y revendes muerte,
¡ignoras que tu amago se desdice
cuando pierde el dolor todo su fuero!
*Leopold Von Sacher-Masoch (1836-1895), escritor austriaco, creador con "La venus de las pieles" de la novela "masoquista".
Masoch que gozas con la abierta herida
que la feroz humanidad enseña.
(Es su propia maldad que lo hace leña,
este hombre deshumano, zombi en vida).
Masoch que has disfrutado tu querida
daga mortal de facies halagüeña:
por siglos y por siglos clama y sueña
herir el ave cuando está dormida.
Masoch que intentas diablizar: te alerte
la noche masoquista y te bendice
en su negro misal de mal agüero.
Masoch que compras y revendes muerte,
¡ignoras que tu amago se desdice
cuando pierde el dolor todo su fuero!
*Leopold Von Sacher-Masoch (1836-1895), escritor austriaco, creador con "La venus de las pieles" de la novela "masoquista".
lunes, 2 de marzo de 2009
SOMOS
Subhumanos del fondo de la tierra
que poblamos las cuevas ancestrales,
mutando desde antiguos animales
mientras cunde la muerte y nos encierra.
Subhumanos que somos y que en guerra
-simulando no ser sentimentales-
nos matamos y amamos nuestros males
mostrando nuestras burdas almas perras.
Subhumanos de luces apagadas
que no prenden, quizá, desde esa era
y que menos, ahora, encenderán.
(Subhumanos de manos desoladas
en que nadie confió y en vana espera
jamás, a cielo abierto, nacerán).
Subhumanos del fondo de la tierra
que poblamos las cuevas ancestrales,
mutando desde antiguos animales
mientras cunde la muerte y nos encierra.
Subhumanos que somos y que en guerra
-simulando no ser sentimentales-
nos matamos y amamos nuestros males
mostrando nuestras burdas almas perras.
Subhumanos de luces apagadas
que no prenden, quizá, desde esa era
y que menos, ahora, encenderán.
(Subhumanos de manos desoladas
en que nadie confió y en vana espera
jamás, a cielo abierto, nacerán).
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