Enigma
Estos viejos quioscos
que erizan mis calles
los he visto por cientos
en todas las ciudades
donde nunca he ido.
Creí que eran únicos
únicos y mios,
baratos, solitarios
quioscos de Panamá.
Pero no es así.
Me basto ver sólo otro
en Estocolmo city
que tampoco
jamás he visitado.
(Enigma que no resuelvo.)
(
no resuelvo.)
El tripulante de la sombra
Espacio de Roberto Luzcando, poeta, narrador y ensayista panameño nacido en 1939. Profesor de Lengua y literatura española, ganador en cinco ocasiones del Premio Nacional de Literatura "Ricardo Miró", del Premio "Vicente Aleixandre", en Sevilla, España y del "Pablo Neruda", en Guayaquil, Ecuador. Actualmente dirige la Revista Nacional de Cultura, del Instituto Nacional de Cultura.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Soneto en serventesios dolorosos
Todo lleva tu nombre, en un abrazo
de imágenes, de insomnio establecido
ya por siempre en mis noches: cieloraso
que refleja mi oceano malherido.
Todo lleva tu nombre y paso a paso
lo sigues escribiendo en duro olvido
que no alumbra retorno`porque acaso
es circulo cuadrado lo que pido.
Todo lleva tu nombre, si tal vez
floto sin cuerpo en tu mirada altiva
que me castiga con su negritud.
(Ojos tan negros que en tu clara tez
relumbran con poder de siempreviva
si atrasa eternidades tu actitud.)
Todo lleva tu nombre, en un abrazo
de imágenes, de insomnio establecido
ya por siempre en mis noches: cieloraso
que refleja mi oceano malherido.
Todo lleva tu nombre y paso a paso
lo sigues escribiendo en duro olvido
que no alumbra retorno`porque acaso
es circulo cuadrado lo que pido.
Todo lleva tu nombre, si tal vez
floto sin cuerpo en tu mirada altiva
que me castiga con su negritud.
(Ojos tan negros que en tu clara tez
relumbran con poder de siempreviva
si atrasa eternidades tu actitud.)
martes, 15 de mayo de 2012
Búsqueda
Un pueblo
sin calles
y casas
sin puertas
sin ventanas
en los confines
del planeta.
¿Por dónde
entonces
caminaban
entraban
y miraban
quiénes, cuántos?
(Yo veo
este pueblo
de pronto
esta ciudad
y hasta mundo luego
donde nadie
puede andar
cuya gente
me alcanza
en el umbral
de otro universo)
Alguien
Yo soy un poeta
alguien que sin duda
se hace temer
por la más densa oscuridad.
Alguien
que nació antes
de nacer.
Alguien contradictorio
capaz de vencer
a la propia eternidad.
CONVICCIÓN
Las palabras y los hechos
de los poetas verdaderos
llegan más lejos
y vuelan más alto
que cualquier avión.
Un pueblo
sin calles
y casas
sin puertas
sin ventanas
en los confines
del planeta.
¿Por dónde
entonces
caminaban
entraban
y miraban
quiénes, cuántos?
(Yo veo
este pueblo
de pronto
esta ciudad
y hasta mundo luego
donde nadie
puede andar
cuya gente
me alcanza
en el umbral
de otro universo)
Alguien
Yo soy un poeta
alguien que sin duda
se hace temer
por la más densa oscuridad.
Alguien
que nació antes
de nacer.
Alguien contradictorio
capaz de vencer
a la propia eternidad.
CONVICCIÓN
Las palabras y los hechos
de los poetas verdaderos
llegan más lejos
y vuelan más alto
que cualquier avión.
viernes, 10 de febrero de 2012
MONÓLOGO DEL DESEMPLEADO
Venid a caminar conmigo
bajo la pertinaz llovizna
o el sol inmisericorde
venid a caminar también
entre la noche que me apuñala
de soles y memorias
disfrazada de lunar malandrín,
venid a caminar
con los pies agobiados
por tantas leguas recorridas
por las calles hurañas y distantes
de esta insomne ciudad,
venid a caminar
y a sopesar
el gran fardo del silencio
venid a vagar y divagar,
a pasar hambrunas
por parques y veredas
entre tristezas y hojarascas.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
LA PATRIA EN EL ZODIACO
(fragmentos)
I
(fragmentos)
I
20 de diciembre, 9 de enero...
Enero es más que un mes del calendario:
cada año será
el recuerdo vivo de la destrucción.
Once lunas antes,
nueve soles después,
conjugan y unifican la mansalva.
Enero es el sendero y la noche
cuando juntos caminamos
la Patria y yo,
sin otra luminaria por las calles
que la agujereada luz de las estrellas,
después que gigantescos sonidos
fracturaron maderas y cristales,
torres de cemento armado
y máscaras humanas.
Después de los incendios
los huesos calcinados de Diciembre,
dejaron su fatiga negruzca y en desorden
sobre la nocturna espalda de la ciudad:
cenicientos jeroglíficos de cal morena
que todos comprendemos:
la paz en cuarentena
de una Patria aún desconocida,
Patria de Enero en flor
que se deshoja
por los ventisqueros del almanaque.
XII
(...1989)
De Diciembre a Diciembre
y la furia no ha pasado,
el aroma macabro
se esparce nuevamente
y la noche se escurre indelicada
entre los intersticios del recuerdo.
Diciembre, negra Navidad
que ochenta y nueve veces
golpea el sentimiento
y cada ochenta y nueve se multiplica
por sí mismo,
se multiplica por la infamia,
cada muerto resulta
el cuádruple de la maldad
y cada vivo asustadizo,
trémulo sobreviviente,
escucha latir su corazón de nuevo
ochenta y nueve veces por minuto
y oye caer las bombas
en el cuarto del vecino
y mira el estruendo reflejarse
en la desmesurada boca del hijo
que ha quedado inmóvil de terror.
Diciembre,
mes de regalados incendios,
negra Navidad
donde la muerte
obsequió pupilas en blanco
como canicas, desplegó
pieles calcinadas,
gritos más allá del grito,
piernas que andaban solas,
cabezas encestadas en la nada
en el baloncesto de las explosiones,
Diciembre impostergable,
mes de crucifixiones populares,
negra Navidad
donde sólo nació la muerte.
Diciembre, ahora
te cierro en mi palabra,
pero la llave de tu memoria
en esta Patria zodiacal:
porque tal oprobio
sólo se esfumará
la noche en que tus muertos
regresen a sus casas,
se acuesten en sus lechos
y jueguen con sus hijos
en otra Navidad.
(Tomado del libro LA PATRIA EN EL ZODIACO, XII poemas sobre la invasión.)
viernes, 11 de diciembre de 2009
LAS HOJAS SON LAS HUELLAS DE LA MUERTE
Las hojas son las huellas de la muerte
que salen por las ramas, porque acaso
no caben bajo tierra: cielo raso
del hombre transformado en sombra inerte.
El árbol en sus hojas da la suerte
de aquél que lo contempla en el ocaso
y advierte que el color de cada paso
es verde como el árbol que lo vierte.
Son verdes las pisadas que recoge
la muerte en cada forma de las hojas:
el hombre ya en su edad de clorofila.
Por eso, cuando el viento lo deshoje,
el árbol, con su fruto de congojas,
es hueso que en el aire se perfila.
que salen por las ramas, porque acaso
no caben bajo tierra: cielo raso
del hombre transformado en sombra inerte.
El árbol en sus hojas da la suerte
de aquél que lo contempla en el ocaso
y advierte que el color de cada paso
es verde como el árbol que lo vierte.
Son verdes las pisadas que recoge
la muerte en cada forma de las hojas:
el hombre ya en su edad de clorofila.
Por eso, cuando el viento lo deshoje,
el árbol, con su fruto de congojas,
es hueso que en el aire se perfila.
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