Yo soy el tripulante de la sombra,
vigilo desde el fondo de la noche
la furia de la gente, su derroche
de cínica maldad que al mal asombra.
Yo soy el tripulante de la sombra,
el hombre transparente que en su coche
pasea por la luna a trochemoche,
en quien no existe el día: ni se nombra.
Yo soy el tripulante de la sombra,
fantasma soy de cada prisionero
de sí mismo, es decir, de cada bruma
u hombre así llamado. Soy la alfombra
de sangre donde pisa el jardinero
macabro de la muerte que me abruma.
Espacio de Roberto Luzcando, poeta, narrador y ensayista panameño nacido en 1939. Profesor de Lengua y literatura española, ganador en cinco ocasiones del Premio Nacional de Literatura "Ricardo Miró", del Premio "Vicente Aleixandre", en Sevilla, España y del "Pablo Neruda", en Guayaquil, Ecuador. Actualmente dirige la Revista Nacional de Cultura, del Instituto Nacional de Cultura.
jueves, 22 de octubre de 2009
IN MEMORIAM
(Soneto con estrambote para José Gabriel Carrillo Brux)
Peleaste con la muerte, mano a mano,
a trompazos furiosos, dolorido;
te rompió cada hueso y sin quejido
siempre estabas de pie, mi buen hermano.
Peleaste con la muerte y su gusano,
pateando los planetas del olvido,
mordiendo con sonrisas tu destino
de urémico fatal no perdonado.
Mientras haya palabras, luces, ríos,
tu nombre viajará por los senderos
altivos de la Patria que te cubre.
Porque tuya es la tierra y son tus bríos
lo que deja crecer, sin jardinero,
la flor que en Junio ingrato se descubre.
(Bandera vegetal, ya convertido,
tu sangre no es semilla de alarido:
¡es Patria enrojecida y sin olvido!)
(Soneto con estrambote para José Gabriel Carrillo Brux)
Peleaste con la muerte, mano a mano,
a trompazos furiosos, dolorido;
te rompió cada hueso y sin quejido
siempre estabas de pie, mi buen hermano.
Peleaste con la muerte y su gusano,
pateando los planetas del olvido,
mordiendo con sonrisas tu destino
de urémico fatal no perdonado.
Mientras haya palabras, luces, ríos,
tu nombre viajará por los senderos
altivos de la Patria que te cubre.
Porque tuya es la tierra y son tus bríos
lo que deja crecer, sin jardinero,
la flor que en Junio ingrato se descubre.
(Bandera vegetal, ya convertido,
tu sangre no es semilla de alarido:
¡es Patria enrojecida y sin olvido!)
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