Yo soy el tripulante de la sombra,
vigilo desde el fondo de la noche
la furia de la gente, su derroche
de cínica maldad que al mal asombra.
Yo soy el tripulante de la sombra,
el hombre transparente que en su coche
pasea por la luna a trochemoche,
en quien no existe el día: ni se nombra.
Yo soy el tripulante de la sombra,
fantasma soy de cada prisionero
de sí mismo, es decir, de cada bruma
u hombre así llamado. Soy la alfombra
de sangre donde pisa el jardinero
macabro de la muerte que me abruma.
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