Que no olvide su sangre de guerrero,
su casta de león y por la paz
que batalle esta vez sin antifaz,
para vencer el odio del negrero.
De frente, sin cesar, y milagrero
transforme, generoso, lo que más
perturba la equidad de los demás:
la etnia, la soberbia y el dinero.
(Los que fueron esclavos una vez
hoy dominan, por ti, las noches-días
de muchos que esfumar su piel quisieron.
Que no importen los tonos de la tez
y que sólo virtudes -tuyas, mías-
prevalezcan en mundos lisonjeros)
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