No puedes huir de quien te persigue
si quien te persigue está dentro de ti.
Espacio de Roberto Luzcando, poeta, narrador y ensayista panameño nacido en 1939. Profesor de Lengua y literatura española, ganador en cinco ocasiones del Premio Nacional de Literatura "Ricardo Miró", del Premio "Vicente Aleixandre", en Sevilla, España y del "Pablo Neruda", en Guayaquil, Ecuador. Actualmente dirige la Revista Nacional de Cultura, del Instituto Nacional de Cultura.
martes, 29 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
SONETO
Para vencer mis noches desoladas
sin respirar tu aroma de mujer,
me alejaré de mí, de mi querer,
navegaré en las lluvias derramadas
desde mis ojos, ríos y ensenadas
y dejaré que salgas de mi ser,
de mis palabras vivas, y poder
descontinuar las penas esperadas.
No quiero que aparezcas cuando guindan
del alba los luceros: mis temores
que sean lo que yo olvide, como miasmas.
(Nostalgias que terminen y se rindan,
espejos que se quiebren y dolores
en niebla transformados y fantasmas.)
sin respirar tu aroma de mujer,
me alejaré de mí, de mi querer,
navegaré en las lluvias derramadas
desde mis ojos, ríos y ensenadas
y dejaré que salgas de mi ser,
de mis palabras vivas, y poder
descontinuar las penas esperadas.
No quiero que aparezcas cuando guindan
del alba los luceros: mis temores
que sean lo que yo olvide, como miasmas.
(Nostalgias que terminen y se rindan,
espejos que se quiebren y dolores
en niebla transformados y fantasmas.)
martes, 8 de septiembre de 2009
SONETO CONTRA Y PARA EL HOMBRE
Desnuda como vino "Dios" al mundo
llega también la noche a cada hombre,
si descalza de estrellas -no te asombre-
anduvo sin el día moribundo.
Olió la muerte, solo, nauseabundo
este "hombre" así llamado, podredumbre
no de su carne -vana mansedumbre-
acaso de su "alma", hueco inmundo.
(¿Pues quién eres, zopenco, para andar
dizque inventando dioses y universos
donde no cabe un ápice de vida?
Y cuando al fin decidas no matar,
si escribes con mis manos estos versos,
descubrirás que es otra la movida.)
Desnuda como vino "Dios" al mundo
llega también la noche a cada hombre,
si descalza de estrellas -no te asombre-
anduvo sin el día moribundo.
Olió la muerte, solo, nauseabundo
este "hombre" así llamado, podredumbre
no de su carne -vana mansedumbre-
acaso de su "alma", hueco inmundo.
(¿Pues quién eres, zopenco, para andar
dizque inventando dioses y universos
donde no cabe un ápice de vida?
Y cuando al fin decidas no matar,
si escribes con mis manos estos versos,
descubrirás que es otra la movida.)
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