Para vencer mis noches desoladas
sin respirar tu aroma de mujer,
me alejaré de mí, de mi querer,
navegaré en las lluvias derramadas
desde mis ojos, ríos y ensenadas
y dejaré que salgas de mi ser,
de mis palabras vivas, y poder
descontinuar las penas esperadas.
No quiero que aparezcas cuando guindan
del alba los luceros: mis temores
que sean lo que yo olvide, como miasmas.
(Nostalgias que terminen y se rindan,
espejos que se quiebren y dolores
en niebla transformados y fantasmas.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario