jueves, 19 de noviembre de 2009

VOZ URGENTE
(anti-oda al soldado de todo el mundo)

Soldado de todo el mundo,
cuando un día
cansado de matar,
te dejen ir al cuartel
y después de lavarte
la sangre de las manos,
de los dientes,
de las botas que pisaron
la piel de tantos niños,
de ancianos y mujeres
sin escudo
y quisieras afeitarte
la barba enrojecida
y mires tu cara
en la conciencia del espejo,
un día
vomitarás,
ya no la sopa
de lata
ni el mejunje de odio
que atosiga tus tripas,
vomitarás,
soldado,
por haber reconocido,
un día,
la cabeza de tu propia madre
entre la noche
y los escombros.

Soldado,
que fuiste hijo del Pueblo
y ahora eres mercenario
en la misma Patria que te amó:
un día,
sin luces y sin horas,
cuando patrulles
las calles solitarias,
entre los huesos
todavía humeantes,
un día
sobre tu miedo a la bala
justiciera
se levantará, como un cadáver
en venganza,
tu traición a ti mismo,
se te parará enfrente
y tendrá tu propio rostro,
tu salpicado uniforme,
tu casco ennegrecido
de pólvora asesina
y de nada servirán,
soldado,
tu gatillo y bayoneta
calada en frío,
tu rabia especializada
en masacres populares
y te quedarás callado
de armas y palabras,
seguirás respirando
tu oxígeno maloliente,
pero después de ese día,
soldado,
no volverás a reír
cuando esbirros mayores
te coloquen medallas
por tanto patriota muerto,
por cada abuela triturada,
por cada escolar apagado
de su lámpara de vida.

No volverás a reír
soldado,
y retornarás a tu casa
otro día
y al encontrarla en llamas
con un boquete en el centro,
erizada de difuntos,
nunca sabrás si tú mismo,
desde tu tanque ciego
y tu uniforme verdeolivo,
exterminaste a los pocos
que te hacían humano,
desde tu tanque ciego,
entre el humo
de tu furiosa soledad apátrida.


-verano de 2003-

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